sábado, 16 de septiembre de 2006

Día 8. Trekking en el cañon del Colca (16/09/2006)

De día las cosas toman otro color. Y lo que la noche anterior se había perfilado bonito, por la mañana era espectacular.



Sobre las 8h desayunamos, esta vez panqueque (que son como unas creps) con mermelada y mantequilla y una manzanilla. Aunque también había la opción de tomar leche rebajada con agua y café en polvo.

Y sobre las 9h, ¡en marcha! Aún nos quedaban 3-4 horas de caminata con unos 40 minutos de subida.
El inicio no se me hizo tan pesado como creía. Siempre a un paso moderado, a nuestro ritmo, el camino se iba haciendo bien.
El paisaje acompañaba, desde luego en pocas ocasiones nos encontraremos rutas iguales.






Durante 4 horas vamos caminando sin problemas, disfrutando de la zona, haciendo fotos. El último tramo es el que se me hizo cuesta arriba a pesar de ser un camino cuesta abajo.
Estaba cansada, me pesaba la mochila, me dolían los pies, me estaba irritando, ¡cómo podía ser que no aguantara!. Luego llegué a la conclusión y me lo corroboró el guía que era por el sol, hacía demasiado calor en ese momento.

Y ¡por fin! Llegamos al “Edén”, un lugar de cabañitas, sin baño privado individual. Baño hay pero es comunitario, y lo mejor ¡con una piscina natural nutrida por el propio rio!. Se va llenando con el agua que cae de la montaña y cuando está llena sigue su curso por riachuelos y canales ya hechos para ello. Una gozada. Además desde arriba ya se veían las piscinas (hay 3 hospedajes con una piscina cada uno: Adén, Paraíso y Oasis). El nuestro, Edén.





Nada mas llegar dejamos las cosas en la cabaña, que tenía una cama de 1,35m y súper hundida. ¡Qué mal vamos a descansar!, pensé. Pero había otras cosas que me distraían más, como por ejemplo mis doloridos pies, mis derrengadas piernas, mi maltrecha espalda, … ufffffff, donde estaba esa piscinita que venía avistando desde lo mas alto del camino???. Estaba muy acalorada.
Así que no me lo pensé dos veces ¡al agua pato!
Qué maravilla, que rica, por supuesto este hospedaje hace honor a su nombre. Que bien nos sentó nadar, chapotear, ponernos debajo del chorro de la cascada.
Otro baño reparador.
Pues si llegamos a las 13h estuvimos hasta las 15h en remojo y tomando el sol, casi nada.
Así que tuvo que llamarnos Alí para ir a comer (almorzar) que, no te lo pierdas, la comida la cocinaba él mismo.
De primero sopa de quínoa con queso casero, muy buena por cierto y de segundo carne de Alpaca (es muy roja y con un sabor parecido al hígado) con quínoa y un huevo frito. También rico, rico.
De postres nos hizo una macedonia de plátano, piña y papaya con yogurt de fresa.
O sea que comimos divinamente. Charlamos un rato y le comenté la posibilidad de ponernos en una cabaña con camas separadas para poder descansar mejor, ya que para poder aguantar el ritmo que llevamos el descanso era primordial.
Y sin ningún problema nos colocó en una cabaña de 4 camas. Todas para nosotros. Esta noche descansaremos mejor, sin duda.
Si tengo que describir la cabaña diré que es una construcción que nos hace viajar en el tiempo a épocas en las que las casas se hacían con tochos, no como los conocemos hoy en día en las ciudades y en los países desarrollados sino como se hacían antiguamente, de adobe y paja ¡impresionante!. Paredes de adobe cuyas aberturas cual ventanas eran tapadas con una estructura de cañas atadas verticalmente. El techo, de cañas cubiertas por un manto de paja. Quien nos lo iba a decir. Y los mejor, las camas, las cuales reposaban sobre la propia tierra, prueba de ello era el hongo que había bajo uno de los catres, muy genuino. Las camas eran 6 troncos de árbol, tal cual, sin pulir, con su corteza y todo y sobre los troncos una estructura de cañas entrelazadas haciendo las veces del somier y encima el colchón con sus 14 o 15 mantas. Curiosísimo.




Aquí tampoco hay electricidad por lo que hay que ir con el sol además mañana nos tocan diana a las ¡2.30h de la madrugada! para caminar cuesta arriba durante 3-4 horas y llegar a la Cruz del Cóndor a ver volar a los cóndores.
Así que sobre las 18h ¡a dormir, no más! Jejejeje….
No había visto en una cama tantos bichitos como había en esta ¡carajo!

viernes, 15 de septiembre de 2006

Día 7. Trekking en el cañon del Colca (15/09/2006)

Realmente esta noche no descansamos tan bien como las anteriores. Posiblemente porque la cama era de 1,35 y casi no nos podíamos mover, en fin… a las 5.30h sonó el despertador porque nuestro guía nos pasaba a recoger a las 6.00h.
Agarramos las mochilas, desayunamos (lo mismo de siempre, pan, mermelada, mantequilla, mate a escoger y poco más) y nos marchamos con Alí, nuestro guía en los próximos 3 días de treking, y Baltasar, el conductor del vehículo.
Alí, es un chico de 25 años que acabó la carrera apenas hace un año. Muy majo y simpático.

Teníamos 4 horas hasta Chivay y 2 horas más hasta Cabanaconde.

De camino a Chivay Alí nos iba explicando cosas sobre lo que íbamos viendo, las regiones, los pueblos, las alturas, los nombres y significados de cada uno de los volcanes, sus leyendas, sus creencias, en fin… apuntes de historia, cultura y geografía del lugar. Hicimos una parada técnica para tomar algo calentito (mate de coca en hoja), comprar plátanos, hojas de coca (para el sorore o mal de altura) y maní confitado (el cacahuete acá se le dice maní), e ir al lavabo.

Seguimos nuestro camino y sin apenas enterarnos, de camino a Chivay, alcanzamos la altura máxima de nuestro viaje: 5.100 m.
Alí no nos lo dijo hasta haber pasado para evitar sugestionarnos.
La verdad es que a pesar de que no nos afectó la altura es una buena forma de hacerlo. Muy bien. Creemos que es algo más psicológico que otra cosa.







De camino a Chivay pasamos por dentro del cráter del volcán Chocura, evidentemente excráter.

Entramos en la Reserva Natural de Salinas y aguas blancas (es un lugar de grandes salinas donde se extrae la sal). Vamos bajando hasta alcanzar los 4.910m.

Nos comenta Alí que el río Amazonas nace en la montaña Mismi, cuyo nombre significa montaña, nevado, y el cual también se encuentra en el eje central de los Andes.

Nos comentó el guía que la palabra Chivay en quechua significa "sitio donde se hace el amor" o "donde se aparean las aves" (Chiway). Romántico, ¿verdad?

El valle del Colca toma su nombre de una especie de refrigerador natural que hacían los Indios en formas redondeadas para guardar y mantener los alimentos para su consumo propio y para el trueque cuyo nombre original era K’ollpas. A raíz de ponerle el nombre al valle, el río que lo atraviesa también toma ese mismo nombre y no a la inversa, como podía parecer.

Antes llamado “Río Grande” o “Hatun Mayu” nombre en quechua del Amazonas.

Al llegar a Chivay tenemos que pagar su entrada. En un gran cartel podemos ver las tarifas:

• Turistas: 35 s/
• Nacionales: 17,5 s/
• Estudiantes nacionales: 3,5 s/

Chivay, nos explica Alí, es la capital de la provincia de Caylloma que pertenece al departamento de Arequipa y se dedica, principalmente, a la agricultura. Arequipa tiene 8 provincias y Perú, 24 departamentos (lo equivalente a las provincias en España).

Vemos el paisaje, las gentes del lugar con sus animales… son parajes tan bellos...

Pero lo más gracioso fue cuando camino a Cabanaconde, ya que en Chivay hoy no parábamos, nos encontramos de nuevo a los amigos zaragozanos que el bus donde viajaban les había hecho una parada para que hicieran fotos en un mirador. Así que, como el nuestro, era un tour privado, les dijimos de parar para saludarles y de paso hacernos 4 fotos. ¡Qué gracia! Se ve que tuvieron algún que otro percance con el transporte y estaban algo cansados. Bueno, son las cosa de viajar.








Nos despedimos hasta la próxima y retomamos nuestro camino por lugares preciosos.

Nuestro objetivo: Cabanaconde, región de los cabanas, en origen Cabanacunti que en la época colonial derivó al nombre actual.

Al llegar a Cabanaconde almorzamos (comimos). Eran apenas las 12.00h pero nos esperaba un largo recorrido andando, mochila a cuestas, de unas 4 horas.
Comimos sopa de maíz (sarapela), plato típico de la zona y de segundo pollo a la plancha con papas y arroz. De beber: limonada muy rebajada pero que entraba muy bien. Como postre tomamos mandarinas y plátanos.

Después de llamar a casa desde la cabina telefónica del pueblo, ya que nuestros móviles no tenían cobertura, y de hacer 4 fotos a la plaza de armas y a los chiquillos que recién salían del colegio, nos preparamos para iniciar nuestro camino. ¡Ufff la que nos esperaba, jajajaja!














Empezamos a caminar que serían las 14.00h. Prácticamente todo el trayecto, por no decir el 100%, fue cuesta abajo por lo que nuestras rodillas lo sufrieron mucho. Al principio de caminar noté la ansiedad típica del inicio, se me aceleraba el corazón y me sentía acalorada. Luego, a medida que avanzábamos el cuerpo se iba acostumbrando y lo que empezaba a notarse era la carga de la mochila, que a pesar de llevar, exclusivamente lo necesario, pesaba cosa mala.

Decidimos ir poco a poco, sin apurarnos y disfrutando del paisaje, que merecía muy mucho la pena.
Estuvimos andando como 3 horas 40 minutos y sobretodo los últimos 25 minutos fueron mortales de necesidad, ya que eran subidas empinadas ¡qué horror!. Supongo que el hecho de estar casi 4 horas caminando y de ser el primer día cuando tuve que subir el último tramo me bajó la tensión y me sentí algo mareada, por otra parte normal en mi.
Menos mal que el lugar a donde íbamos a pasar la noche bien valía todo el sufrimiento padecido, jajajaajaja…

Llegamos sobre las 17.40h, a punto de anochecer --> anochece a las 18.00h aproximadamente.

Para hacernos una idea del lugar, aún después de la paliza que nos dimos caminando y del cansancio que llevábamos encima, cuando llegamos a “Casa de Roy” que era el lugar donde nos alojaríamos esa noche, nos pareció el paraíso, un oasis en medio de tanta piedra, arena y polvo… sencillamente maravilloso.

Era una zona verde, con césped y varias terracitas (niveles en la tierra) donde dispersamente se ubicaban las cabañitas. Nuestra cabaña era chiquita pero muy acogedora, con una cama de matrimonio de 1,35 (qué manía con esa medida, jajajaja) y con "baño" privado ¡qué bien! Así que lo primero que hicimos fue darnos una ducha súper reparadora que nos dejó como nuevos. Nos pusimos crema en los pies, el pijamiqui con la chaquetita y bajamos a cenar (bajamos la montañita claro está). Como la electricidad no había llegado aún a San Juan de Chuccho, que es como se llama el pueblo donde estábamos, las cabañas y todo en general se alumbraban con velas ¡qué romántico!



Así que la cena fue a la luz de las velas y bajo un manto enorme de estrellas… sin palabras.






Estuvimos mirando cómo elaboraban la cena, la cocina era bien tradicional, con sus fogones a leña (se trataba de 2 agujeros hechos de barro donde abajo se ponía la leña que servía para cocinar los alimentos).
Cenamos una sopita de fideos con una especie de papa de color naranja y verde, dulzonas, que estaba muy rica y de segundo un salteado de zanahorias con papas y quesito fundido con… ¡como no! arroz.
Y de postres ¡arroz con leche! Acabado de hacer, pero en lugar de canela llevaba anís. También estaba rebueno.
Nos tomamos nuestro mate de coca y después de conversar un rato, sobre las 19.30h – 20.00h nos fuimos a dormir, porque aunque era esa hora parecían las 22.00h de la noche. Además al no haber electricidad todo gira alrededor del sol, es curioso, como antiguamente, claro.

Yo no tardé en dormirme y a pesar de despertarme en 2 o 3 ocasiones por la postura o bien por algún sueño raro que tuve, descansé bien.

Y a eso de las 6.30h del día 16 me desperté para continuar con la marcha.




jueves, 14 de septiembre de 2006

Día 6. Nazca - Arequipa (14/09/2006)

Son las 6.00h de la mañana y hace como una ½ hora que estamos parados en medio de la carretera.

El bus que nos está llevando a Arequipa ha pinchado en una rueda y el conductor la está cambiando. Esto significará que en lugar de 11h, el trayecto durará 12h. ¡Estamos de pega!

Bueno estamos arrancando… sí, ya nos movemos ¡menos mal!

20.00h (hora peruana). Se me está acumulando la faena, todo sucede tan deprisa que hay muchas cosas que explicar.

Resulta que ayer, día 13, una vez llegados de la excursión en avioneta de Nazca llegamos al hotel donde decidimos comer allí, ya que, como bien dijo el guía, el hotel Majoro (que es donde estábamos hospedados en Nazca) está cerca de ¡Ninguna parte!
Pero no estuvo nada mal, teníamos un salón muy grande para nosotros solos. Yo pedí anticucho de pescado y Abel pescado Majoro (especialidad de la casa), y para compartir pedimos papas a la huancaína. Estaba todo rebueno.

Luego, sobre las 15.00h, según lo acordado nos pasaron a recoger para ir a visitar el cementerio de Chauchiya. Un cementerio al aire libre donde pudimos observar una decena de tumbas con sus respectivos dueños, o lo que queda de ellos. Una excursión flojita pero con un guía encantador.








Luego nos llevó al pueblo donde nos presentó a un artesano de cerámicas y vasijas de barro que trabaja como se hacía antaño, todo a manija y los colores para pintarlas las extrae del propio mineral moliéndolo en un mortero de piedra. Allí nos compramos un detalle de barro y un “tótem” de madera de algarrobo. ¡Ah! Y una piedra decorada con uno de los animales de las líneas, el colibrí.

Luego fuimos a ver una demostración a casa de un viejo minero de cómo se extraen los minerales, se tratan para obtener los diferentes materiales (el oro, el mercurio, el zinc,…). Interesante pero muy casero. Y evidentemente luego vino la parte de la tienda, todo tiene su fin. Acá no compramos nada ya que en el artesano de la cerámica ya hicimos las compras.

Una vez concluida la visita nos dirigimos al hotel, pero como eran las 20.00h y a las 23.00h salía el bus hacia Arequipa decidimos ir al hotel, recoger las maletas y directamente llevarlas a la parada del bus, para así quedar ese rato que teníamos con los de Zaragoza e ir a cenar.
Allí nos encontramos, y después de dar una vuelta por el lugar decidimos cenar en un local típico donde hacen pollo. No es turístico, sino que es para los lugareños y por eso nos atrajo.
Cenamos como reyes, ¼ de pollo cada uno con papas fritas y una bebida por 4,5 Soles(no llegaba a 2€).

Nos despedimos de los chicos y a esperar el bus que sobre las 23.10h estuvo llegando.
Bus de lujo con asientos reclinables, muy anchos y reposa pies. Muy cómodos, aunque he de decir que el anterior era mas grande.

En fin, empezamos nuestro recorrido de unas 11horas hacia Arequipa.

Las primeras 5 horas fui dormida, pude dormir bien, de repente sobre las 5.30h el bus se detiene después de haber hecho varios amagos y no arranca. Eso me desvela, además empezaba a amanecer. Durante el trayecto de la noche las luces estaban apagadas, todo estaba oscuro y sin ruido, lo que facilitó el poder dormir.
Al asomarme a la ventana veo que el conductor está cambiando la rueda pq habíamos pinchado.







Eso nos hace demorar entre 45 minutos y una hora; añadiéndole el pequeño rato parados a posteriori a causa de la espesa niebla que impide ver el paso.
Mi pareja me comenta que no ha podido dormir nada, ¡pobre, que larga se le debe haber hecho la noche! Pero si no duerme boca abajo no puede conciliar el sueño. Es un problema. Yo reconozco que en ese aspecto tengo surte, yo me quedo clavada en cualquier sitio.

En fin, que sobre las 9.00h llegamos a Arequipa, donde entre que leí un poco de “La catedral del Mar” y luego volví a dormirme se me pasó el viaje mejor de lo que me esperaba. A mi pareja, sin embargo, se le hizo agotador.

Al llegar al hotel “la casa de Melgar” que está ubicado en la calle Melgar, el guía, Marcelo, nos comenta la posibilidad de hacer la excursión por Arequipa, a continuación, de 10.00h a 13.00h en lugar de hacerla por la tarde, como estaba programado. A pesar del cansancio lo vemos bien y después de ducharnos y cambiarnos nos vamos a hacer la excursión programada. Marcelo nos da varios apuntes de la geografía, la historia, la actualidad y la economía de su tierra durante el trayecto al primer destino.

Resulta que Arequipa, capital de la región del mismo nombre, llamada también Ciudad Blanca por la utilización del tufo volcánico (Sillar) en sus construcciones, y que se encuentra ubicada en el corazón del sur del Perú, a 2.325 metros sobre el nivel del mar, está rodeada de volcanes en los que se encuentra el Volcán Misti de 5.825 metros y que en quechua significa “Señor, Lord, el más joven”.
Otro es el Chachami de 6.075 metros cuyo sinificado es “La novia, la amante” ya que todo el año está cubierta de nieve y antiguamente, antes del calentamiento global, la nieve llegaba a la falda de la montaña dándole la apariencia de un traje blanco, como el de una novia. Según la leyenda, es la novia del Misti.
Otro, es el Pichu Pichu de 5.664 metros, su significado “Pico Pico”.

Los tres volcanes pertenecen a la cordillera del Barroso.

En la cordillera del Chila hay otros 4 volcanes más.

El Ampato de 6.310 metros, es el volcán donde encontraron a la momia Juanita.
También se la conoce como la Dama de Ampato, la Dama de Hielo o su equivalente inglés Ice Maiden. Resulta que en 1995 el explorador Johan Reinhard y Miguel Zarate subiéndo al Ampato para estudiar el comportamiento de los volcanes se encontraron un fardo funerario que había permanecido durante 500 años enterrado entre la nieve del volcán y que debido a una de las erupciones de tufo volcánico que de vez en cuando emana, despidió a la chica al exterior con todo su dote funerario.
Debido al hielo en el que estuvo enterrado estos 500 años su estado de conservación ha sido extraordinario y a pesar de no haber sido momificada de manera artificial se han conservado sus tejidos, su ADN, su pelo,… en óptimas condiciones que permiten hacerles estudios para determinar la familia a la que perteneció, sus enfermedades, los virus del momento, su dieta,… en definitiva un gran hallazgo en el Ampato.
Otro volcán es el Sapo Sapo. Otro el Walka Walka de 6.020 metros que significa “Colgante, colgante”. Y el Sabancaya de 5.974 metros.
Ambas cordilleras pertenecen al eje central de los Andes.

El primer destino es un punto en la ciudad des de donde se puede observar una maravillosa vista del paisaje de Arequipa. Con el río y las montañas al fondo y las terrazas donde los vecinos de la zona cultivan sus productos. Impresionantes vistas y aire bien puro. Fascinante. Difícilmente se me borrará de la mente esa preciosa postal.





Allí conversamos un poco de la política de Perú (que si Alan García con su anterior gobierno, que si Alejandro Toledo, el ex presidente, que si Ollanta Humala, que si Fujimori) en definitiva que nadie a hecho nada por sacar a esta maravillosa tierra, rica en recursos, de la miseria en la que está sumida. Y que muchos peruanos se marchan a otros países en busca de mejores oportunidades dejando el país a la deriva en manos de 4 gobernantes que ansían el poder para lucrarse a costa del pueblo. Pero que el pueblo por su parte enseguida se acomoda a las ayudas que se les da obviando que hay que trabajar para sacar adelante el país. Es un pez que se muerde la cola. Por lo que me cuenta yo creo que la clave es la actitud, se tiene que cambiar la actitud.

En fin… estuvimos viendo más Alpacas y nos comentó que generalmente estos animales eran domésticos.
Existen 4 tipos de camélidos sudamericanos (que son así como se llaman este tipo de animales):

1. Yama. Más alta y sin tanto pelo.
2. Alpaca. Más mullidita y con la colita enganchada al culete.
3. Vicuña. Se asemeja a un cervatillo. Es marrón canela y blanca por el lomo.
4. Guanaco. No hemos visto ni creo que veremos ninguno. Son los más asalvajados.

Las dos primeras son domésticas y las dos últimas salvajes.
En los 4 casos su pelo se utiliza para tejidos. Los más finos son los de las Vicuñas.

Luego ya nos fuimos al centro, a la plaza de armas donde visitamos la catedral, que también se la puede considerar como basílica menor donde nos explicó Marcelo que debido a los sismos prácticamente toda la decoración desapareció teniendo que reponerla y reformarla de nuevo. A parte, también se quemó, incendio que se originó por una vela quemando todos los altares,… que eran de pan de oro. Se dijo que corrió por la ciudad ríos de oro. Con el oro fundido que recogieron compraron el órgano que hay actualmente en la catedral.
Luego nos fuimos a la Iglesia de los Jesuitas donde pudimos ver un montón de gente rezándole al Cristo del Santo Juicio. Nos comentó el guía que la gente que se encomendaba a este cristo, eran personas que tenían problemas con la justicia.
Las paredes de toda la iglesia estaban desnudas, sin ningún mural, sin ninguna pintura, sólo la piedra excepto una capilla donde se podía apreciar todo el arte de la pintura criolla. Resulta que eran indios que aprendían con los discípulos de los grandes maestros de la pintura europea y que luego hacían sus propias obras. La diferencia es brutal pero la intención era buena.
De hecho la iglesia fue construida por un criollo dándole un aspecto más cercano a la cultura de los indios.
Como por ejemplo, en la fachada podemos ver imágenes paganas de animales, frutas y elementos típicos de los indios. Y esto fue aceptado por los jesuitas para hacer llegar la religión católica y cristina a los indios de una manera más directa y fácil. Todo tenía su cometido.
La sala que están reformando, entre otros organismos colabora la embajada de España en Perú.
Saliendo de allí vimos que en la plaza de armas había un puesto ambulante del típico helado de queso arequipeño y me compré uno. Te lo servían en un vaso transparente de plástico con canela por encima. Cuando lo probé, de queso nada, eso era leche merengada, igualito. ¡Buenísimo!





La última visita de la mañana sería el monasterio de Santa Catalina. Lo fundó la viuda de Guzmán, que debió haber sido un noble que una vez muerto le legó a su viuda un montón de dinero el cual, ésta, invirtió en la construcción del monasterio. Según la guía, porque recibió la llamada del señor. Todo es posible.
Nos estuvo guiando y explicando parte a parte todos los rincones del monasterio a una velocidad supersónica, no entiendo por qué, la verdad, ya que su historia me fascinó pero la guía fue pésima a mi gusto. La peor con mucha diferencia hasta la fecha.
En definitiva, vimos los diferentes claustros, las celdas y las habitaciones donde vivían, primero las novicias y luego, una vez superados los 4 años, las hermanas, las cuales pasaban a tener su propia “casa” y sus propias sirvientas. No sabían nada, jejeje. Y las sirvientas también vivían enclaustradas.
Lo más fuerte de esto es que la segunda hija de las familias, sobretodo de las nobles, obligatoriamente debían ingresar, quisieran o no, en el monasterio. Para las familias era un honor tener a uno de sus miembros en la iglesia. La primera hija la casaban obligatoriamente y la segunda a la iglesia. Vaya que no tenían ni voz ni voto, ¡hoy día no nos podemos quejar!














A la salida nos dieron unos papelitos para recoger un obsequio que nos daban las hermanas. Por supuesto tenías que recogerlo en el complejo de tiendas que tienen montado para que, de paso, si te gusta algo, lo compres. Buenas empresarias.
Como cerraban a las 20h decidimos acercarnos a la agencia, ya que según el guía, nos querían saludar y explicarnos qué haríamos en los próximos 3 días (los del treking por el Colca).

Una vez listos, pedimos un taxi para que nos acercara al restaurante “La tradición Arequipeña” donde comeríamos. El sitio estaba a 10 minutos del centro y el taxi nos costó 3 Soles, pactados de antemano.

El restaurante era muy bonito, típicamente… turista, aunque no sólo habíamos turistas. Nos situaron en un mirador desde donde podíamos ver perfectamente el volcán Misti. Realmente precioso.

Yo quería probar, por supuesto, los platos típicos del lugar, así que me pedí:

1. Ocopa Arequipeña. Que resultó ser papas a la Huancaína con un trozo de queso frito.
2. Cuy Chantao. Que es conejillo de Indias con papas al horno y habas.

Lo malo es que el conejillo te lo sirven entero, abierto en canal pero entero. ¡Se ve todo! La cabecita, las patitas, todo. En fin, ya lo he probado y ya he cumplido. La carne es suave y fina pero nada del otro jueves. De beber: jugo de papaya arequipeña, mmmm que rica.

Mi pareja, por su parte se pidió:

1. Rocoto relleno (pimiento relleno, muy bueno por cierto) con pastel de papas.
2. Brochetas de pollo.

Para beber: cerveza arequipeña y agua.

Luego se pidió un pastelito y nos fuimos. Me salía la comida por las orejas. Con un plato vas más que sobrado.

Volvimos a pedir un taxi que nos dejó en Santa Catalina, otra vez, para recoger el “regalo, obsequio” que las hermanas del monasterio nos habían reservado.
El guardia de seguridad, un tanto cómico, pero muy amable y agradable, nos llevó hacia el lugar donde nos lo darían.
El obsequio era como una especie de imán para la nevera pero sin el imán, con el dibujo de varias partes del monasterio, bueno a caballo regalado… escogimos uno cada uno y listos.
Luego eché una ojeada por las diferentes tienditas (no veas como se me está pegando la manera que tienen de hablar los peruanos, jejeje.. pero es que me fascina) y en la joyería vi los pendientes de plata en forma de Tumi que había estado buscando desde que pisé Perú. Me los probé, me gustaron y por casi 12€ me los quedé. Son muy lindos y muy típicos: el Tumi Inca.

Ya tengo dos pendientes del Perú… de momento, jejejeje…

Como mi pareja apenas había dormido nada la noche anterior en el bus, estaba destrozado así que decidimos ir al hotel a descansar, aunque fuera una horita. Así que poco a poquito nos plantamos en el hotel, pero antes, como nuestra idea era poder ir al museo donde se encuentra la “momia Juanita” le preguntamos a la recepcionista el horario.

Una vez metidos en la cama y todo nos llama y nos informa que cierran a las 18h de la tarde. Eran las 16.30h. Pues aplaza el descanso y vístete para ver a Juanita.
Una vez en el museo que costó 15 Soles por persona más la propina voluntaria del guía, esperamos el siguiente pase en español.
Pensamos que estaríamos solos pero en los 20 minutos que estuvimos esperando, nos juntamos unas 12 personas de habla hispana (entre españoles y sudamericanos). La visita empezó con un video de unos 25 minutos donde hacían una explicación de cómo fue encontrada, cómo la bajaron, el porqué del fardo funerario,…
Y es que resulta que en la época Inca era costumbre hacer ofrendas humanas a la Pachamama (la madre tierra) y normalmente se escogían vírgenes y niños de entre 9 y 14 años. Tenían que ser perfectos prácticamente, muy bellos porque así complacían, en este caso, a los volcanes, para obtener buena cosecha, abundante lluvia y evitar ante todo que despertaran.
Parece ser que ésta muchacha “Juanita” fue una de las ofrendas humanas que le hicieron al volcán Ampato.
Eran escogidas desde que nacían y se les daba una educación especial para enfrentarse a su “divino destino”… ¡qué fuerte!
Des de bien chiquitas, sabían que les aguardaba, pero para ellas debía ser un honor ya que eran consideradas como divinidades.

Parece ser que después de estar unos días ayunando, subió durante varias jornadas a la cima del Ampato (recordemos, 6.310 metros) y una vez allá y realizados los rituales correspondientes, le fue atestado un certero golpe en el cráneo que le produjo un derrame cerebral dejándola muerta al instante. Una vez sin vida la colocaban en posición fetal con sus mejores atuendos y objetos y la enterraron.

Hasta que, paradójicamente, el volcán la escupió de sus entrañas… curioso.

Por los alrededores y a raíz de este hallazgo se han encontrado los esqueletos de más niños sacrificados por este mismo ritual, pero ninguno está tan bien conservado como “Juanita”.




Después de ver todo el fardo funerario que constaba de cerámica, instrumentos de metal, muñecas, ropa, tela en general… le dimos 10 Soles a la guía, ya que nos gustó mucho como lo hizo y buscamos un local donde nos sirvieran un mate de coca.
Desgraciadamente nos lo tuvimos que volver a tomar de sobre porque en hoja no encontramos. Pero también estuvo bien.
Y luego, por fin, después de preparar las mochilas para el trekking de los días siguientes, nos fuimos a dormir.
Dulces sueños…