jueves, 14 de septiembre de 2006

Día 6. Nazca - Arequipa (14/09/2006)

Son las 6.00h de la mañana y hace como una ½ hora que estamos parados en medio de la carretera.

El bus que nos está llevando a Arequipa ha pinchado en una rueda y el conductor la está cambiando. Esto significará que en lugar de 11h, el trayecto durará 12h. ¡Estamos de pega!

Bueno estamos arrancando… sí, ya nos movemos ¡menos mal!

20.00h (hora peruana). Se me está acumulando la faena, todo sucede tan deprisa que hay muchas cosas que explicar.

Resulta que ayer, día 13, una vez llegados de la excursión en avioneta de Nazca llegamos al hotel donde decidimos comer allí, ya que, como bien dijo el guía, el hotel Majoro (que es donde estábamos hospedados en Nazca) está cerca de ¡Ninguna parte!
Pero no estuvo nada mal, teníamos un salón muy grande para nosotros solos. Yo pedí anticucho de pescado y Abel pescado Majoro (especialidad de la casa), y para compartir pedimos papas a la huancaína. Estaba todo rebueno.

Luego, sobre las 15.00h, según lo acordado nos pasaron a recoger para ir a visitar el cementerio de Chauchiya. Un cementerio al aire libre donde pudimos observar una decena de tumbas con sus respectivos dueños, o lo que queda de ellos. Una excursión flojita pero con un guía encantador.








Luego nos llevó al pueblo donde nos presentó a un artesano de cerámicas y vasijas de barro que trabaja como se hacía antaño, todo a manija y los colores para pintarlas las extrae del propio mineral moliéndolo en un mortero de piedra. Allí nos compramos un detalle de barro y un “tótem” de madera de algarrobo. ¡Ah! Y una piedra decorada con uno de los animales de las líneas, el colibrí.

Luego fuimos a ver una demostración a casa de un viejo minero de cómo se extraen los minerales, se tratan para obtener los diferentes materiales (el oro, el mercurio, el zinc,…). Interesante pero muy casero. Y evidentemente luego vino la parte de la tienda, todo tiene su fin. Acá no compramos nada ya que en el artesano de la cerámica ya hicimos las compras.

Una vez concluida la visita nos dirigimos al hotel, pero como eran las 20.00h y a las 23.00h salía el bus hacia Arequipa decidimos ir al hotel, recoger las maletas y directamente llevarlas a la parada del bus, para así quedar ese rato que teníamos con los de Zaragoza e ir a cenar.
Allí nos encontramos, y después de dar una vuelta por el lugar decidimos cenar en un local típico donde hacen pollo. No es turístico, sino que es para los lugareños y por eso nos atrajo.
Cenamos como reyes, ¼ de pollo cada uno con papas fritas y una bebida por 4,5 Soles(no llegaba a 2€).

Nos despedimos de los chicos y a esperar el bus que sobre las 23.10h estuvo llegando.
Bus de lujo con asientos reclinables, muy anchos y reposa pies. Muy cómodos, aunque he de decir que el anterior era mas grande.

En fin, empezamos nuestro recorrido de unas 11horas hacia Arequipa.

Las primeras 5 horas fui dormida, pude dormir bien, de repente sobre las 5.30h el bus se detiene después de haber hecho varios amagos y no arranca. Eso me desvela, además empezaba a amanecer. Durante el trayecto de la noche las luces estaban apagadas, todo estaba oscuro y sin ruido, lo que facilitó el poder dormir.
Al asomarme a la ventana veo que el conductor está cambiando la rueda pq habíamos pinchado.







Eso nos hace demorar entre 45 minutos y una hora; añadiéndole el pequeño rato parados a posteriori a causa de la espesa niebla que impide ver el paso.
Mi pareja me comenta que no ha podido dormir nada, ¡pobre, que larga se le debe haber hecho la noche! Pero si no duerme boca abajo no puede conciliar el sueño. Es un problema. Yo reconozco que en ese aspecto tengo surte, yo me quedo clavada en cualquier sitio.

En fin, que sobre las 9.00h llegamos a Arequipa, donde entre que leí un poco de “La catedral del Mar” y luego volví a dormirme se me pasó el viaje mejor de lo que me esperaba. A mi pareja, sin embargo, se le hizo agotador.

Al llegar al hotel “la casa de Melgar” que está ubicado en la calle Melgar, el guía, Marcelo, nos comenta la posibilidad de hacer la excursión por Arequipa, a continuación, de 10.00h a 13.00h en lugar de hacerla por la tarde, como estaba programado. A pesar del cansancio lo vemos bien y después de ducharnos y cambiarnos nos vamos a hacer la excursión programada. Marcelo nos da varios apuntes de la geografía, la historia, la actualidad y la economía de su tierra durante el trayecto al primer destino.

Resulta que Arequipa, capital de la región del mismo nombre, llamada también Ciudad Blanca por la utilización del tufo volcánico (Sillar) en sus construcciones, y que se encuentra ubicada en el corazón del sur del Perú, a 2.325 metros sobre el nivel del mar, está rodeada de volcanes en los que se encuentra el Volcán Misti de 5.825 metros y que en quechua significa “Señor, Lord, el más joven”.
Otro es el Chachami de 6.075 metros cuyo sinificado es “La novia, la amante” ya que todo el año está cubierta de nieve y antiguamente, antes del calentamiento global, la nieve llegaba a la falda de la montaña dándole la apariencia de un traje blanco, como el de una novia. Según la leyenda, es la novia del Misti.
Otro, es el Pichu Pichu de 5.664 metros, su significado “Pico Pico”.

Los tres volcanes pertenecen a la cordillera del Barroso.

En la cordillera del Chila hay otros 4 volcanes más.

El Ampato de 6.310 metros, es el volcán donde encontraron a la momia Juanita.
También se la conoce como la Dama de Ampato, la Dama de Hielo o su equivalente inglés Ice Maiden. Resulta que en 1995 el explorador Johan Reinhard y Miguel Zarate subiéndo al Ampato para estudiar el comportamiento de los volcanes se encontraron un fardo funerario que había permanecido durante 500 años enterrado entre la nieve del volcán y que debido a una de las erupciones de tufo volcánico que de vez en cuando emana, despidió a la chica al exterior con todo su dote funerario.
Debido al hielo en el que estuvo enterrado estos 500 años su estado de conservación ha sido extraordinario y a pesar de no haber sido momificada de manera artificial se han conservado sus tejidos, su ADN, su pelo,… en óptimas condiciones que permiten hacerles estudios para determinar la familia a la que perteneció, sus enfermedades, los virus del momento, su dieta,… en definitiva un gran hallazgo en el Ampato.
Otro volcán es el Sapo Sapo. Otro el Walka Walka de 6.020 metros que significa “Colgante, colgante”. Y el Sabancaya de 5.974 metros.
Ambas cordilleras pertenecen al eje central de los Andes.

El primer destino es un punto en la ciudad des de donde se puede observar una maravillosa vista del paisaje de Arequipa. Con el río y las montañas al fondo y las terrazas donde los vecinos de la zona cultivan sus productos. Impresionantes vistas y aire bien puro. Fascinante. Difícilmente se me borrará de la mente esa preciosa postal.





Allí conversamos un poco de la política de Perú (que si Alan García con su anterior gobierno, que si Alejandro Toledo, el ex presidente, que si Ollanta Humala, que si Fujimori) en definitiva que nadie a hecho nada por sacar a esta maravillosa tierra, rica en recursos, de la miseria en la que está sumida. Y que muchos peruanos se marchan a otros países en busca de mejores oportunidades dejando el país a la deriva en manos de 4 gobernantes que ansían el poder para lucrarse a costa del pueblo. Pero que el pueblo por su parte enseguida se acomoda a las ayudas que se les da obviando que hay que trabajar para sacar adelante el país. Es un pez que se muerde la cola. Por lo que me cuenta yo creo que la clave es la actitud, se tiene que cambiar la actitud.

En fin… estuvimos viendo más Alpacas y nos comentó que generalmente estos animales eran domésticos.
Existen 4 tipos de camélidos sudamericanos (que son así como se llaman este tipo de animales):

1. Yama. Más alta y sin tanto pelo.
2. Alpaca. Más mullidita y con la colita enganchada al culete.
3. Vicuña. Se asemeja a un cervatillo. Es marrón canela y blanca por el lomo.
4. Guanaco. No hemos visto ni creo que veremos ninguno. Son los más asalvajados.

Las dos primeras son domésticas y las dos últimas salvajes.
En los 4 casos su pelo se utiliza para tejidos. Los más finos son los de las Vicuñas.

Luego ya nos fuimos al centro, a la plaza de armas donde visitamos la catedral, que también se la puede considerar como basílica menor donde nos explicó Marcelo que debido a los sismos prácticamente toda la decoración desapareció teniendo que reponerla y reformarla de nuevo. A parte, también se quemó, incendio que se originó por una vela quemando todos los altares,… que eran de pan de oro. Se dijo que corrió por la ciudad ríos de oro. Con el oro fundido que recogieron compraron el órgano que hay actualmente en la catedral.
Luego nos fuimos a la Iglesia de los Jesuitas donde pudimos ver un montón de gente rezándole al Cristo del Santo Juicio. Nos comentó el guía que la gente que se encomendaba a este cristo, eran personas que tenían problemas con la justicia.
Las paredes de toda la iglesia estaban desnudas, sin ningún mural, sin ninguna pintura, sólo la piedra excepto una capilla donde se podía apreciar todo el arte de la pintura criolla. Resulta que eran indios que aprendían con los discípulos de los grandes maestros de la pintura europea y que luego hacían sus propias obras. La diferencia es brutal pero la intención era buena.
De hecho la iglesia fue construida por un criollo dándole un aspecto más cercano a la cultura de los indios.
Como por ejemplo, en la fachada podemos ver imágenes paganas de animales, frutas y elementos típicos de los indios. Y esto fue aceptado por los jesuitas para hacer llegar la religión católica y cristina a los indios de una manera más directa y fácil. Todo tenía su cometido.
La sala que están reformando, entre otros organismos colabora la embajada de España en Perú.
Saliendo de allí vimos que en la plaza de armas había un puesto ambulante del típico helado de queso arequipeño y me compré uno. Te lo servían en un vaso transparente de plástico con canela por encima. Cuando lo probé, de queso nada, eso era leche merengada, igualito. ¡Buenísimo!





La última visita de la mañana sería el monasterio de Santa Catalina. Lo fundó la viuda de Guzmán, que debió haber sido un noble que una vez muerto le legó a su viuda un montón de dinero el cual, ésta, invirtió en la construcción del monasterio. Según la guía, porque recibió la llamada del señor. Todo es posible.
Nos estuvo guiando y explicando parte a parte todos los rincones del monasterio a una velocidad supersónica, no entiendo por qué, la verdad, ya que su historia me fascinó pero la guía fue pésima a mi gusto. La peor con mucha diferencia hasta la fecha.
En definitiva, vimos los diferentes claustros, las celdas y las habitaciones donde vivían, primero las novicias y luego, una vez superados los 4 años, las hermanas, las cuales pasaban a tener su propia “casa” y sus propias sirvientas. No sabían nada, jejeje. Y las sirvientas también vivían enclaustradas.
Lo más fuerte de esto es que la segunda hija de las familias, sobretodo de las nobles, obligatoriamente debían ingresar, quisieran o no, en el monasterio. Para las familias era un honor tener a uno de sus miembros en la iglesia. La primera hija la casaban obligatoriamente y la segunda a la iglesia. Vaya que no tenían ni voz ni voto, ¡hoy día no nos podemos quejar!














A la salida nos dieron unos papelitos para recoger un obsequio que nos daban las hermanas. Por supuesto tenías que recogerlo en el complejo de tiendas que tienen montado para que, de paso, si te gusta algo, lo compres. Buenas empresarias.
Como cerraban a las 20h decidimos acercarnos a la agencia, ya que según el guía, nos querían saludar y explicarnos qué haríamos en los próximos 3 días (los del treking por el Colca).

Una vez listos, pedimos un taxi para que nos acercara al restaurante “La tradición Arequipeña” donde comeríamos. El sitio estaba a 10 minutos del centro y el taxi nos costó 3 Soles, pactados de antemano.

El restaurante era muy bonito, típicamente… turista, aunque no sólo habíamos turistas. Nos situaron en un mirador desde donde podíamos ver perfectamente el volcán Misti. Realmente precioso.

Yo quería probar, por supuesto, los platos típicos del lugar, así que me pedí:

1. Ocopa Arequipeña. Que resultó ser papas a la Huancaína con un trozo de queso frito.
2. Cuy Chantao. Que es conejillo de Indias con papas al horno y habas.

Lo malo es que el conejillo te lo sirven entero, abierto en canal pero entero. ¡Se ve todo! La cabecita, las patitas, todo. En fin, ya lo he probado y ya he cumplido. La carne es suave y fina pero nada del otro jueves. De beber: jugo de papaya arequipeña, mmmm que rica.

Mi pareja, por su parte se pidió:

1. Rocoto relleno (pimiento relleno, muy bueno por cierto) con pastel de papas.
2. Brochetas de pollo.

Para beber: cerveza arequipeña y agua.

Luego se pidió un pastelito y nos fuimos. Me salía la comida por las orejas. Con un plato vas más que sobrado.

Volvimos a pedir un taxi que nos dejó en Santa Catalina, otra vez, para recoger el “regalo, obsequio” que las hermanas del monasterio nos habían reservado.
El guardia de seguridad, un tanto cómico, pero muy amable y agradable, nos llevó hacia el lugar donde nos lo darían.
El obsequio era como una especie de imán para la nevera pero sin el imán, con el dibujo de varias partes del monasterio, bueno a caballo regalado… escogimos uno cada uno y listos.
Luego eché una ojeada por las diferentes tienditas (no veas como se me está pegando la manera que tienen de hablar los peruanos, jejeje.. pero es que me fascina) y en la joyería vi los pendientes de plata en forma de Tumi que había estado buscando desde que pisé Perú. Me los probé, me gustaron y por casi 12€ me los quedé. Son muy lindos y muy típicos: el Tumi Inca.

Ya tengo dos pendientes del Perú… de momento, jejejeje…

Como mi pareja apenas había dormido nada la noche anterior en el bus, estaba destrozado así que decidimos ir al hotel a descansar, aunque fuera una horita. Así que poco a poquito nos plantamos en el hotel, pero antes, como nuestra idea era poder ir al museo donde se encuentra la “momia Juanita” le preguntamos a la recepcionista el horario.

Una vez metidos en la cama y todo nos llama y nos informa que cierran a las 18h de la tarde. Eran las 16.30h. Pues aplaza el descanso y vístete para ver a Juanita.
Una vez en el museo que costó 15 Soles por persona más la propina voluntaria del guía, esperamos el siguiente pase en español.
Pensamos que estaríamos solos pero en los 20 minutos que estuvimos esperando, nos juntamos unas 12 personas de habla hispana (entre españoles y sudamericanos). La visita empezó con un video de unos 25 minutos donde hacían una explicación de cómo fue encontrada, cómo la bajaron, el porqué del fardo funerario,…
Y es que resulta que en la época Inca era costumbre hacer ofrendas humanas a la Pachamama (la madre tierra) y normalmente se escogían vírgenes y niños de entre 9 y 14 años. Tenían que ser perfectos prácticamente, muy bellos porque así complacían, en este caso, a los volcanes, para obtener buena cosecha, abundante lluvia y evitar ante todo que despertaran.
Parece ser que ésta muchacha “Juanita” fue una de las ofrendas humanas que le hicieron al volcán Ampato.
Eran escogidas desde que nacían y se les daba una educación especial para enfrentarse a su “divino destino”… ¡qué fuerte!
Des de bien chiquitas, sabían que les aguardaba, pero para ellas debía ser un honor ya que eran consideradas como divinidades.

Parece ser que después de estar unos días ayunando, subió durante varias jornadas a la cima del Ampato (recordemos, 6.310 metros) y una vez allá y realizados los rituales correspondientes, le fue atestado un certero golpe en el cráneo que le produjo un derrame cerebral dejándola muerta al instante. Una vez sin vida la colocaban en posición fetal con sus mejores atuendos y objetos y la enterraron.

Hasta que, paradójicamente, el volcán la escupió de sus entrañas… curioso.

Por los alrededores y a raíz de este hallazgo se han encontrado los esqueletos de más niños sacrificados por este mismo ritual, pero ninguno está tan bien conservado como “Juanita”.




Después de ver todo el fardo funerario que constaba de cerámica, instrumentos de metal, muñecas, ropa, tela en general… le dimos 10 Soles a la guía, ya que nos gustó mucho como lo hizo y buscamos un local donde nos sirvieran un mate de coca.
Desgraciadamente nos lo tuvimos que volver a tomar de sobre porque en hoja no encontramos. Pero también estuvo bien.
Y luego, por fin, después de preparar las mochilas para el trekking de los días siguientes, nos fuimos a dormir.
Dulces sueños…

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