Bueno, primero que todo desayunamos antes de empezar el día. El DC, o sea desayuno continental, que para sorpresa nuestra consta de jugo de piña y carambola, unos bollitos, mantequilla, mermelada de fresa y agua caliente para hacerse una infusión. Bueno, no era exactamente lo que traía en mente pero sirve.
También hemos visto a los pingüinos de Humbolt. Hay cerca de 200 ejemplares y están intentando repoblar dicha especie.
Las Islas Ballestas están bastante lejos del puerto así que estuvimos un rato largo en el deslizador. Por el camino hacia las islas, y desde la misma deslizadora en el mar, pudimos observar perfectamente el famoso y enigmático geoglifo del Candelabro del cual se tejen varias hipótesis.
Al llegar a las Islas Ballestas también pudimos percibir un olor muy característico mezclado entre la salitre del mar y el gasoil de la deslizadora. Había un tercer olor muy fuerte que era del Guano. Todita la isla estaba llenita de guano, que no es más que los excrementos de las aves.
Se ve que se utiliza para abono en los campos. Es un estupendo fertilizante, llegando a exportar grandes cantidades a Europa y a EEUU. Pero, por favor, ¡qué peste!
Una vez de regreso al puerto nos dieron como 1/2h para descansar antes de emprender el segundo tour. El viaje por el mar me había dejado helada así que, junto con los 2 chicos de Zaragoza, que también hicieron el primer tour, nos fuimos a un bar y nos pedimos un chocolate (cola cao) bien calentito con un trozo de bizcochito casero… como entonó… y todo por 15 Soles los dos, no está mal...
Luego nos despedimos de los chicos ya que ellos no seguían con la siguiente visita y nos fuimos hacia la Reserva Natural de Paracas, donde pudimos apreciar bonitos paisajes combinando desierto y mar.
Hay que decir que los acantilados que vimos son preciosos. En uno de ellos pudimos ver la denominada “catedral” con la “fuente” que se trata de 2 formaciones rocosas que por su aspecto, los pescadores de la zona, las bautizaron de esa manera. La primera pq tiene un gran arco que asemeja la entrada de la catedral y junto al arco hay como una especie de montículo que parece como la torre de la misma. Y la “fuente” es un pedrusco que cada vez que el mar choca contra él asemeja un surtidor de agua. Las Islas Ballestas, por su parte, deben su nombre a que los pescadores desde lejos, divisan la forma de una ballesta.
Dice el guía, Ricardo (el conductor se llama Julio) que al no disponer de GPS, o de cualquier otro instrumento de orientación, los pescadores buscaban puntos naturales para guiarse y les daban nombres que conocieran todos. De ahí esas denominaciones. Fue interesante.
Al acabar nos trasladaron nuevamente a la “Posada Hispana” donde cogimos las maletas rápidamente y nos llevaron hacia la estación de autobuses, ya que teníamos 4 horas de camino, nuevamente, hacia Nazca.
Qué cambio de autobús, realmente cuando dicen lujo es que son de lujo; no había visto buses así jamás. Para hacernos una idea, parecían butacones de comedor, no tan anchos pero muy parecidos ¡geniales! El trayecto se me ha pasado volando. Medio camino viendo una peli y el otro medio durmiendo.
Mañana nos toca viajar toda la noche, pero no me importa tanto si viajamos en estos asientos.
Llegamos a Nazca y nos hospedamos en el “Hotel Majoro” de 3 estrellas. La verdad que los hoteles / posadas a los que nos están llevando están muy pero que muy bien.
Es típico, pero muy cálido, acogedor y correcto. Además como llegamos cansados cogemos la cama con gusto. Pero esto no es nada, a medida que avanza el viaje, pienso que nos vamos a cansar más.
Así que después de habernos dado una vueltecita por las instalaciones del hotel (que son como apartamentos en horizontal) y tomarnos un refresco nos vamos a dormir que mañana a las 8.00h suena el despertador para ir a ver las famosas “Líneas de Nazca”.
Na nit!
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